por El Universal
28/07/2026 18:48 / Uniradio Informa Sonora / Sociedad / Actualizado al 28/07/2026
El debate sobre el uso de redes sociales y dispositivos digitales por parte de niñas, niños y adolescentes debe ir más allá de prohibir teléfonos celulares en las escuelas, afirmó el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, al advertir que estas plataformas influyen en el desarrollo cerebral, los hábitos y las conductas de los menores de edad.
"Es muy importante analizar el tema de las redes y el impacto que tienen en nuestros hijos, más allá de las escuelas, ahí no termina la responsabilidad", señaló el titular de la SEP al presentar una discusión nacional impulsada por el gobierno federal para analizar los efectos de las plataformas digitales en las nuevas generaciones.
En un comunicado, indicó que el objetivo es construir una política sustentada en evidencia científica que permita comprender cómo los algoritmos y los dispositivos digitales modifican rutinas, formas de interacción y procesos de aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.
"Lo que quiere la presidenta es que hagamos conciencia del impacto que tiene en su desarrollo, en su crecimiento, porque son menores de edad que están desarrollándose físicamente, se está desarrollando su cerebro", expresó.
Explicó que durante sus visitas a escuelas ha constatado que la responsabilidad sobre el uso de las redes sociales no concluye en las aulas, sino que involucra también a madres, padres de familia y docentes.
Advirtió que los dispositivos digitales ya no son herramientas pasivas, pues aprenden de las personas, capturan su atención e intervienen en hábitos, rutinas y conductas.
En el caso de niñas, niños y adolescentes, señaló, el impacto adquiere una dimensión mayor debido a que sus hábitos se forman al mismo tiempo que se desarrolla su cerebro.
Sostuvo que las y los adolescentes que utilizan redes sociales pueden ser más sensibles a la aprobación de sus pares, por lo que consideró necesario comprender, con base en evidencia científica, qué ocurre detrás de las pantallas y cómo operan los algoritmos diseñados para captar la atención de los usuarios.
Añadió que esta discusión forma parte de una iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum para analizar el impacto de las redes sociales y construir herramientas que permitan acompañar a las nuevas generaciones en su desarrollo.
Durante el encuentro participó la investigadora de la Universidad de Washington, Lucía Magis Weinberg, quien explicó que la adolescencia, comprendida entre los 10 y los 25 años, es una etapa de profunda transformación cerebral en la que el sistema relacionado con las emociones y las recompensas madura antes que el encargado del control cognitivo y la toma de decisiones.
La especialista advirtió que el diseño de las plataformas digitales activa los circuitos de recompensa del cerebro, favoreciendo conductas automáticas y, en algunos casos, el desarrollo de adicciones y del llamado estrés digital.
Asimismo, señaló que el uso excesivo de pantallas puede afectar el desarrollo cognitivo, reducir la capacidad de atención, alterar el sueño, fomentar el sedentarismo y desplazar actividades esenciales para el desarrollo, como la convivencia presencial, el aprendizaje y la construcción de la identidad.
Por su parte, la especialista en prevención de adicciones Tania Jiménez García explicó que el uso excesivo de tecnologías incrementa la producción de dopamina, neurotransmisor asociado con la sensación de gratificación y bienestar, lo que puede favorecer procesos de dependencia.
Indicó que la exposición prolongada a dispositivos tecnológicos puede afectar funciones relacionadas con la atención, la concentración, el control de impulsos, el manejo de emociones y la toma de decisiones, además de asociarse con menor tolerancia a la frustración y bajo rendimiento escolar.
Añadió que el cerebro conserva capacidad de adaptación gracias a la neuroplasticidad, aunque la recuperación ante el uso excesivo de tecnologías varía según la edad y puede requerir acompañamiento especializado en adolescentes.
Precisó que el uso excesivo de teléfonos celulares antes de los 14 años puede incrementar el riesgo de desarrollar adicciones, depresión y ansiedad.
