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Dimes y diretes del PIB mexicano

Diez años después, nuestro PIB, según cifras del Fondo Monetario Internacional, sigue donde mismo.

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Billetes mexicanos Internet

por Germán Lohr Granich

27/01/2026 12:30 / Uniradio Informa Sonora / Columnas / Actualizado al 27/01/2026

Por Germán Lohr Granich

No hace mucho la presidenta Sheinbaum se reunió con un grupo de economistas para reflexionar acerca del crecimiento económico de México, donde hubo consenso en que hay que impulsarlo, nada nuevo bajo el sol.

El punto fino fue que debe ser incluyente, no solo crecer por crecer, sino que este genere movilidad social para aprovechar mejor su capital humano y de paso que arroje beneficios para todos.

Ciertamente vivimos mayor estancamiento, al menos en los últimos 7 años de la 4 T, ya que hemos crecido el 20% de lo que ha crecido un estado como Texas o Arizona por citar dos cercanos ejemplos.

Según cifras del FMI, nuestro PIB en 2015 era alrededor de 1.15 billones de dólares, ubicándonos en la 15 economía del mundo y para el 2025, diez años después, seguimos donde mismo.

EEUU casi nos supera 30 veces, pero el punto que hay que resaltar es que ha crecido 28% en esa década perdida para nosotros, no se diga China, la segunda economía del mundo con un PIB de 19.5 billones que creció 78%.

Nuestro crecimiento entonces ha sido disparejo e irregular, cuando no mediocre, comparado incluso con la América Latina y eso sí calienta diría el clásico. Basta recordar que no hace mucho estuvimos en el top ten mundial.

En pocas palabras hemos sido rebasados por países como Brasil, India, Corea del Sur y no tarda Indonesia de mandarnos a la posición 16 en nuestra posición relativa en el mundo.

Razones innumerables sin duda, pero la lentitud de la inversión pública y privada no es poca cosa, ya que le ha pegado fuerte a la productividad que lleva estancada 25 años impactando de cimitarra a cuchillo al reducido ingreso per cápita.

Obvio que el TLCAN ahora TMEC funcionó bastante bien, pero nunca fue la panacea, a pesar del boom de las manufacturas y las exportaciones, sobre todo de regiones como el bajío, norte y noroeste del país que potenciaron mejor su desempeño.

Se dice fácil, pero hay que resistir y seguir insistiendo en mejorar la proveeduría nacional y las nuevas tecnologías junto con la logística y el capital humano.

Cuellos de botella los hay como en todos los países, pero no queda de otra que acrecentar energía, agua, renovables, carreteras y puertos, Estado de Derecho e inseguridad, sin dejar de lado la formación técnica.

Sabemos que no basta la estabilidad macroeconómica para salir del bache, luego entonces redirigir el crecimiento sobre todo en regiones con potencial de logística, ya que, por ejemplo, resulta más caro mover carga del centro hacia el norte del país que a los Estados Unidos.

Hay varias regiones con potencial que requieren a gritos del urgente mantenimiento, así como de nueva infraestructura para hacer crecer sus activos productivos aprovechando servicios empresariales ociosos que agreguen más valor a los encadenamientos productivos.

Lo mismo aprovechar varios corredores logísticos en zonas claves sean del estado de México, Puebla, Hidalgo, etc. que siguen siendo competitivos en salarios, exportaciones, etc.

En el caso de Sonora hay que aprovechar mejor la energía solar y el reciclaje del agua, que son un gancho para la atracción de inversiones en caso de que logren abaratarse.

Hay que apostarle a no solo ensamblar sino meterle al diseño, servicios industriales y a la desregulación, no se diga al gasto público productivo sin tratar de subir y subir impuestos o castigar al que produce ampliando la base y facilitando el pago en los tres órdenes de gobierno.

Así que como diría el alazán tostado, Gonzalo N Santos, cartucheras al cañón quepan o no quepan.

HE DIXI.