por Primavera Fraijo
09/04/2026 15:33 / Uniradio Informa Sonora / Columnas / Actualizado al 09/04/2026
Por Primavera Fraijo
No es necesario morir para desaparecer. Basta con dejar de contestar.
Y no me refiero al ghosting cobarde de quien huye porque no sabe sostener una conversación incómoda. Sino de una retirada elegante. Silenciosa. Desaparecer... pero bien.
Aplica para irte de lugares, relaciones, amistades, chats, dinámicas, ¡cualquier cosa!
Primero: deja de explicarte.
La gente tiene una adicción rara a las explicaciones. Quieren motivos, cierres, discursos finales como si cada vínculo fuera una película de dos horas que merece créditos.
Segundo: reduce tu presencia sin anunciarlo.
No llegues tarde, simplemente deja de llegar. No respondas frío, contesta cada vez menos. No discutas, deshabita.
Es curioso cómo el mundo sigue funcionando cuando tú ya no estás.
Tercero: aprende a tolerar la culpa.
Porque va a aparecer. Como todo lo que intentas evitar. Esa vocecita que te dice que eres mala persona, que debiste quedarte, que "no eras así".
Ser buena persona está sobrevalorado. Sobre todo, cuando implica quedarte en lugares donde ya no cabes.
Cuarto: no mires atrás. (O al menos no demasiado).
Aquí es donde fallamos todos. Decimos "ya me fui" y cinco minutos después estamos stalkeando vidas ajenas como si buscáramos pruebas de que hicimos lo correcto.
No las hay. Nunca hay una validación clara para irse. Uno se va y ya.
Quinto: acepta que no habrá cierre.
La vida real no escribe finales bonitos, solo corta la escena. Hay algo profundamente extraño en desaparecer sin ruido: nadie aplaude. Pero también hay algo liberador.
Porque no estás actuando. No estás explicando tu tristeza, ni justificando tu cansancio, ni decorando tu hartazgo para que sea digerible. Solo te vas.
Como los personajes de "La nueva yo", novela hermosamente deprimente pero muy atractiva, de Halle Butler. No hacen grandes declaraciones, pero un día simplemente dejan de encajar. Y lo saben. Y basta.
Y sí... habrá quien no lo entienda, quien te llame egoísta. Habrá quien ni siquiera note tu ausencia. Pero también habrá silencio.
Y en ese silencio, una versión tuya que ya no necesita pedir permiso para irse.
Desaparecer sin ruido no es cobardía, es cansancio que por fin se respeta.
A mí me encuentras en redes sociales como: @PrimaveraFraijo
