por Juan 聲gel V嫳quez
15/06/2026 19:52 / Uniradio Informa Sonora / Columnas / Actualizado al 15/06/2026
Por @chefjuanangel
-︰uliana, Juliana!
Toc, toc, toc...
-Juliana, buena tarde, aqu� le traigo un recado de mi mam�.
Toc, toc, toc...
-A ver, Manuelito, pasa, si幯tate, dame un momento.
El peque隳 Manuel entreg� un trozo de papel estraza, bien dobladito, a la mujer de 65 a隳s.�
-Vamos a revisar este recado- dijo Juliana mientras�se acomodaba los anteojos.�
-Muy bien, ya mand� el anticipo tu mam�- exclam� relami幯dose los labios.
Inmediatamente, tom� un l嫚iz y le sac� punta con una vieja navaja de rasurar, volte� el papel y escribi� r嫚idamente la contestaci鏮.�
-Toma, dile a tu mam� que muchas gracias y por all� nos vemos.
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Quiquiriquiiiiiii.
-,y, fregado, ya son las 5 de la ma鎙na!
El d燰 acordado en aquel recado, que figuraba m嫳 como un contrato, lleg� r嫚idamente.�
-澳鏮de est嫕 las enaguas blancas?
Juliana buscaba en�velices, cajas y bolsas sus enaguas de trabajo. Se trataba de una falda blanca virginal que le cubr燰 hasta las pantorrillas.�
-、endito Dios! Aqu� est嫕.
A paso veloz, las dispuso sobre la mesa, roci� con agua y planch� meticulosamente. Luego corri� a la cocina y comenz� a sacar bandejas, bateas y cucharas.�
-–irgen del Perpetuo Socorro, 盥鏮de quedar燰 la batea grande?�
Juliana buscaba desesperadamente el cuenco grande tallado en madera.�
-Comadre, 盥e casualidad tiene usted la batea grande?- grit� a su vecina que tostaba caf� al otro lado del cerco de alambre.�
-Aqu� se la paso, comadre.
El reloj marcaba las 6:30 de la ma鎙na, y a�n le faltaba lo m嫳 importante.�
-,y,�benditas�嫕imas del�basurero, que aparezca el mandil!- aquella encomienda llevaba por obligaci鏮 usar el mandil de doble vista, y aunque era blanco por ambos lados, deb燰 portarlo para completar su misi鏮.�
Se par� junto al lavadero, moj� el cabello rizado con sus manos y lo cepill� fuertemente mientras se miraba en el trozo de espejo que colgaba del 嫫bol de naranja lima.
Luego enroll� su larga cabellera en la parte alta de su cabeza formando un molote perfecto, amarr� un pa隳 rojo y acomod� dentro todos los cabellitos de la frente y nuca; subi� el cierre de su falda, se puso el mandil y camin� cuesta abajo hasta la casa de Consuelo, mam� de Manuelito.�
-Juliana, pasa, qu� bueno que llegaste, ya tengo todo listo.
Frente a ella, ten燰 una mesa colmada de ingredientes: 10 kilos de harina, 4 de manteca, un balde con agua, levadura, sal y az�car.
Exactamente lo que hab燰 solicitado semanas atr嫳 en la contestaci鏮.�
Puso la batea sobre la mesa y comenz� a mezclar. Amas�, atiz� la hornilla y despu廥 de 5 horas ya ten燰 decenas de charolas llenas de pan de vieja, esponjoso y doradito.�
Cuando termin� de hornear, volte� el mandil y se lo coloc� nuevamente, puesto que deb燰 salir para acomodar el pan sobre una larga mesa con mantel virginal, ya que los invitados de la boda ya estaban a punto de llegar.
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En la Capital del Mundo hab燰 mujeres encargadas de preparar panes y/o tortillas a domicilio para las grandes celebraciones, ellas eran las encargadas de compartir el sabor que se les hab燰 ense鎙do y as� preservar las tradiciones gastron鏔icas en fiestas y eventos. Es decir, Juliana era una mayora.
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�Chef Juan 聲gel V嫳quez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos�gastron鏔icos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.
