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La copa de doña Guadalupe

En muchas ocasiones complicamos el disfrute de las cosas por llenar de reglas y órdenes la forma en que se degustan.

Copa de vino
Copa de vino pixabay

por Juan Ángel Vásquez

09/04/2024 10:05 / Uniradio Informa Sonora / Columnas / Actualizado al 09/04/2024

@chefjuanangel

Riiiiiing riiiiiing

-Bueno, ¿quién habla?-

-Ayyy mijito soy yooo, ¿qué andas haciendo?-

-Aquí doblando ropa-

-Deja eso ahí, ponte guapo y vente rapidito a la IV Zona Militar, diles que eres invitado a la cena del comandante, das tu nombre y te dejarán entrar-

Ni siquiera tuve oportunidad de elegir qué seguiría haciendo esa tarde calurosa de sábado, así que busqué en mi ropero un traje negro que había usado en la graduación de preparatoria, al quitarlo del gancho vi que la manga del saco tenía pegado un chicle que aún conservaba su reluciente color verde ámbar; así que pase uno a uno los ganchos buscando un milagro y encontré un saco que mi hermano había usado para ir de chambelán, era gris y además tenía un par de tallas adicionales a la mía, pero era mi mejor opción; me cambié, até las agujetas de mis zapatos de trabajo, rocié doble ración de perfume y salí al destino mencionado. 

-Hola buenas noches, disculpe, vengo a una fiesta... -

-Su nombre por favor-  interrumpió el soldado; la entrada al lugar estaba marcada por una vereda a media luz, que tenía a mitad del camino una caseta con paredes blancas y techo rojo; dentro, un soldado de estatura baja, con uniforme del ejército, además de bastante sueño y mala cara.

-Adelante, señor Vásquez, pase usted-  indicó con bastante respeto el militar en cuestión; continué por la vereda, al fondo estaba un edificio color blanco y verde con ventanas iluminadas que reflejaba en su interior gran algarabía; entré y ahí estaba mi amiga Karla, con su cabello chino abundante, parada junto a una mesa alta sosteniendo una copa en su mano, en esa fiesta solamente había vino, todos y cada uno de los invitados sin excepción sostenían una copa de vino, así que en ese preciso momento apareció un soldado vestido de blanco con charola en mano -Tome su copa por favor-, me impresionó al verlo, nunca había visto un soldado vestido de blanco en México, se trataba de un uniforme especial para el evento; en cuanto tomé la copa, "clin clin" - Atención, atención queridos y queridas- dijo doña Guadalupe, la esposa del comandante -Me da mucho gusto que estén aquí, es momento de llenar las copas hasta los bordes- mi cara de admiración no entendía lo que estaba pasando, salieron decenas de soldados vestidos de blanco a llenar las copas hasta los bordes, los invitados acogieron el gesto con mucha gratitud, sin embargo, mi cara de sorpresa denotó lo contrario, -¿Qué está pasando?- le pregunté a mi amiga -Juan Ángel, es la copa de doña Guadalupe- contestó. 

En las fiestas del comandante las copas se llenaban sin escrúpulos, sin importar las reglas de etiqueta. En muchas ocasiones complicamos el disfrute de las cosas por llenar de reglas y órdenes la forma en que se degustan, sin embargo doña Guadalupe sabía que podía llenar una copa hasta los bordes y seguir siendo ella, auténtica y feliz de beber mucho vino a su manera.

Una conocida tienda de licores en Sonora, dice que durante el 2021 el 38 % de sus ventas fue vino, mientras que la cerveza pasó al 5 %; quizá las copas de doña Guadalupe o de quienes se atreven a probar y sorprenderse sin mucho protocolo tuvieron qué ver.

Chef Juan Angel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos. 

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