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Entre calificadoras te veas, de panzazo

Traemos un alto déficit fiscal con gasto público improductivo acompañado de crecientes niveles de deuda que asustan ya al más pintado.
Déficit fiscal con gasto público improductivo Pexels

Por Germán Lohr Granich

Como balde de agua fría nos llegó la calificación de estable a negativa como país de parte de calificadoras junto con la advertencia de perder el grado de inversión soberana si seguimos como vamos.

Como se sabe, en los últimos años traemos un alto déficit fiscal con gasto público improductivo acompañado de crecientes niveles de deuda que asustan ya al más pintado.

Les guste o no a la 4T dicha nota crediticia se ubica en el nivel mínimo en un contexto recesivo de bajo crecimiento económico e incertidumbre con 7 bueno 8 años de vacas flacas.

Casi todo ha sido a medias, el crecimiento, el déficit fiscal, la austeridad, menos la creciente informalidad, la inflación generalizada y por supuesto la mediocridad del ejercicio del gasto.

Quizá a muchos, sobre todo a los gobiernícolas se les haga poco perder el grado de inversión riesgo-país, empero, lo primero que pasa es que sube el costo financiero para todos, empezando con el mismo gobierno en sus tres órdenes no se diga los negocios y los hogares.

Apostarle al TMEC ya no es la panacea, lo obligado es trabajar en lo interno y reducir nuestro déficit fiscal, por cierto, no visto en décadas y para nuestra mala fortuna con obras que nos siguen costando como el Tren Maya y Dos Bocas por mencionar solo dos.

Aquí lo que conviene destacar y no perder de vista es la inercia que lleva la deuda que va creciendo hasta llegar dentro de poco a representar el 60% del PIB y de allí cuesta abajo como el tango.

Pensiones ya consumen el 10% de los ingresos tributarios, deuda el 25% etc., así la verdad no se puede ni se debe jugar con fuego, urge una revisión y reestructura a fondo.

La revisión del TMEC no va a sacar el buey de la barranca, necesitamos abocarnos a resolver nuestras finanzas y cuellos de botella empezando con la caída de la productividad de los últimos 8 años.

Necesitamos combatir la creciente informalidad y pensar mas en la formalidad del empleo productivo al igual que destrabar el bajo mantenimiento de nuestra infraestructura física de las ciudades en caída libre.

Cómo no reconocer un botón mal abrochado de la 4T cuando la inversión física cayó 28%, la peor en más de tres décadas y en cambio el subsidio a Pemex ya representa el 1% del PIB con caídas en producción, no se vale.

Pero eso sí, nuestra segunda nómina, las transferencias clientelares, esas sí han ido creciendo de menos de medio punto del PIB al 3%, mientras tanto educación, salud y resto de los servicios públicos por los suelos.

No hay país de la OCDE que destine menos inversión pública que el nuestro, requerimos por lo menos pasar del 2 al cinco del PIB, en consecuencia, ya basta de narrativas engañosas y atole con el dedo.

Varios mecanismos se requieren generar para contener la debacle, y vaya que no se trata solo de buena voluntad ni discursos en las mañaneras ni un año bueno de recaudación, como tampoco es un asunto solo de tasas de interés ni tipo de cambio, es de dejar de hacernos tarugos y poner manos a la obra, sobre todo en Hacienda.

HE DIXI