Morfina
Cuando el vaivén de mi enfermedad me lleva al lado oscuro de mi ser, ese que a veces me resulta tan difícil habitar, mi refugio favorito siempre es la poesía. Leerla y escribirla.
Tengo la firme convicción de que, si cualquier persona presta la debida atención, puede encontrar poesía dondequiera que observe.
En un atardecer. Mirando por la ventana mientras viajas en el asiento trasero de un vehículo. En un abrazo prolongado. Cuando haces reír a alguien que estaba molesto contigo. Al dar el primer sorbo de café por la mañana. En el puñado de tierra que lanzas sobre un féretro. En los arcoíris. Cuando te rompen el corazón... ¡Todo es un poema!
Me entristece que sea un género tan infravalorado. La mayoría ni siquiera le concede una oportunidad antes de descartarlo para siempre.
Si entendieran todo lo que yo he encontrado en él: hogar, historia, espejo, consuelo, risas, romance, abrazo y cobijo.
Estas semanas me he abrigado con las letras de Ángeles Mora, una reconocida escritora española. En particular, con su libro "Quién anda aquí".
Es una exquisita recopilación de más de quinientas páginas donde no sobra un solo verso.
Y hace justamente lo que les planteaba al principio. Explora todos los temas posibles con una mirada poética.
Y te hace sentirlos. Te hace sufrirlos. Te hace gozarlos. Te hace enamorarte, una vez más, de la vida.
Porque, aunque nos haya tocado la peor de las suertes y sintamos que vivimos la peor película de todas, lo cierto es que únicamente tenemos un guion. Cuando termine, no habrá otra oportunidad.
Entonces, ¿por qué no adornarlo? Aunque esté hecho de penas y dolor; aunque sea tragedia y desencanto, la poesía siempre encuentra la forma de envolverlo todo con una belleza melancólica.
O... quizá ya pasé demasiado tiempo leyendo. Ustedes decidan.
A mí me encuentras en redes sociales como: @PrimaveraFraijo