Columnas

La fresa virginal

Disfruta de la nueva columna de chef Juan 聲gel.
Vita de fresa Archivo

Por @chefjuanangel

-﹐iraaa, Martina!

-熹u� pas�, comadre?

-�"Ay" va la Licha, caminando con el bulto!

En la cima de una loma, estaban Aurelia y Martina debajo de un arbol鏮, ech嫕dose aire con un trozo de cart鏮 y espant嫕dose las moscas que abundaban en verano.�

Eran las 12 de mediod燰, el sol estaba en su pleno esplendor y las dos ingratas no suspend燰n el mitote aun con los 43 grados que marcaba el term鏔etro.�

-Oiga, comadre Martina, 瘸 d鏮de llevar� el bulto la Licha?- dijo Aurelia muy intrigada.

�-﹐ira, mira!, parece que se va a meter en que la Petrita- agreg� emocionada.�

En la parte baja de la loma se encontraba la calle principal de la Capital del Mundo y por ah� caminaba la Licha de G�icho cubierta con una toalla azul parar evitar la resolana y proteger el bulto que cargaba en sus manos.�

-Dios te salve Mar燰, llena eres de gracia, el Se隳r...- a paso lento, la Licha rezaba entre dientes; en sus manos cargaba un peque隳 nicho de madera color caf� oscuro, cubierto de cristal y con una cruz en la parte superior.

"Toc toc"

-、uena tarde, Petrita!

-·asa Licha, ya estoy terminando de arreglar el rinconcito!

La Petrita corr燰 de un lado a otro acomodando flores y jarrones en una esquina junto al comedor, ah� ten燰 su m嫭uina de coser, misma que hab燰 dispuesto con un mantel, bastantes flores y dos cirios color azul pastel que hab燰 comprado meses atr嫳 en Hermosillo.�

-Ay, qu� hermosa- exclam� Petrita mientras sus ojos se llenaban de l墔rimas.�

-Aqu� la voy a poner- y acomod� el nicho sobre la m嫭uina Singer.�

-Muchas gracias, Licha, por traerme a la virgencita.

Aquel nicho conten燰 en su interior un bulto de la Virgen Mar燰, y desde varias d嶰adas atr嫳, se paseaba por todos los hogares cat鏊icos donde hubiera familias de bien: casados, bautizados y con todos los "gu嶲ueres" necesarios para hacerse merecedores de tener a la virgen durante una semana.�

Durante esos d燰s, la anfitriona deb燰 organizar un rezo diario a las 5 de la tarde, al cual solamente eran convocadas las personas m嫳 allegadas.

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�"Toc toc"

-Petrita, buena tarde.

-Ay, comadre Martina, 簑sted cree que nos deje entrar?

-Pues vamos a hacerle la lucha- contest� Aurelia.

A las 5 de la tarde en punto, las dos comadres llegaron a la casa de Petrita, y aunque no hab燰n sido convocadas al primer rezo de la semana, estaban muy preparadas con rosario en mano.�

-Buena tarde, Petrita, 盧鏔o est嫳?- dijo Martina mientras se asomaba al interior de la casa.�

-Pues, f璪ate que vimos a la Licha que te trajo la virgen y quisimos venir a rezar contigo- agreg� Aurelia.�

Al interior de la casa hab燰 al menos 6 mujeres sentadas en el comedor, con la vista puesta hac燰 el nicho.�

-Pues pasen, aunque ya no tengo d鏮de sentarlas- dijo Petrita; las dos comadres entraron r嫚idamente y se acomodaron estrat嶲icamente junto a la puerta de la cocina -Aqu� nos vamos a quedar paraditas- dijeron al un疄ono.

"Arca de la Alianza, ruega por nosotros"

"Estrella de la Ma鎙na, ruega por nosotros"

Una vez que terminaron el rezo, Petrita se meti� a la cocina y luego sali� con una charola llena de vasitos.�

-Ay, Petrita, voy a tomar dos- dijo Aurelia; mientras que Martina hizo lo mismo y adem嫳, arrebat� un pu鎙do de galletas.�

Era bien sabido que en los rezos de la virgen daban Vita de fresa, un refresco que no todos pod燰n comprar, y la �nica manera de beberlo gratis (acompa鎙do de galletas caseras), era al finalizar un rezo junto al famoso nicho.

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�Chef Juan Angel V嫳quez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastron鏔icos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.