Columnas

No todos merecen una segunda oportunidad

A veces, la verdadera madurez no está en perdonar... sino en no volver. Lee la nueva columna de Primavera Fraijo.
Perdonar Archivo
Primavera Fraijo 19-03-2026

Por Primavera Fraijo

Hay una presión silenciosa, casi moral, de perdonar. De dar otra oportunidad. De "ser la persona más grande". De entender. De justificar.

Nos enseñaron que quien no indulta, se queda estancado. Que guardar distancia es rencor, y cerrar ciclos implica reconciliación.

Pero nadie habla de que hay personas que ya dijeron todo lo que tenían que decir con sus acciones.

Y tú lo sabes.

Lo sabes cuando recuerdas esa conversación que te dejó temblando. Cuando piensas en ese mensaje que nunca llegó. Cuando tu cuerpo se tensa antes de ver su nombre en la pantalla.

El cuerpo no miente. La memoria tampoco... La nostalgia sí.

Porque la nostalgia es experta en editar finales. Te vende versiones suaves de lo que en realidad fue áspero. Le baja el volumen al daño y le sube la música a lo bonito. 

Y entonces dudas.

Tal vez no fue tan grave. Quizá exageré. Puede ser que sí merece otra oportunidad.

No. No todo mundo la merece. Y no porque tú seas cruel, sino porque ya aprendiste.

Hay personas que no necesitan una segunda oportunidad, sino consecuencias. Y eso irrita. Mucho. Porque hemos romantizado la disculpa como si fuera un acto de amor hacia el otro, cuando, muchas veces, es una traición hacia uno mismo.

Perdonar no debería implicar exponerte otra vez al mismo patrón. Ni costarte paz. Ni obligarte a olvidar lo que te rompió.

En "El adversario", el escritor francés Emmanuel Carrère explora hasta dónde puede llegar una persona por sostener una mentira. 

Cómo algunos mitómanos, como el protagonista del libro, simplemente no pueden con la idea de mirar a los ojos a quienes les había vendido por muchos años una falsa realidad. ¿El resultado? Un terrible desenlace. 

Y ahí está el punto. No tan extremo, como en esta perturbadora pero atrapante novela. Pero... Sanar no es volver a intentarlo con quien ya te enseñó quién es. 

Hay algo que no queremos aceptar, no todas las historias están hechas para resolverse bonito. Algunas están hechas para terminar. Seco. Sin aplausos. Sin epílogo. Y está bien.

No todo mundo merece una segunda oportunidad. Y tú... tú lo sabes desde la primera vez que te fallaron. Solo que te cuesta más trabajo escucharte que perdonar.

 

A mí me encuentras en redes sociales como: @PrimaveraFraijo