Durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, protagonizado por Bad Bunny, un momento especial capturó la atención de millones de televidentes: el cantante se acercó a un niño y aparentemente le entregó uno de sus premios Grammy, en medio de una escena cargada de simbolismo y emoción.
Después de la transmisión, surgieron rumores en redes sociales que afirmaban que ese niño era Liam Conejo Ramos, un menor de 5 años que había sido detenido días antes por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), lo cual fue desmentido categóricamente por diversas fuentes periodísticas y declaraciones oficiales.
La confusión se originó rápidamente después del medio tiempo, cuando varios usuarios en plataformas como X (antes Twitter) compartieron imágenes del momento y aseguraron que el menor que estaba junto a Bad Bunny era el mismo niño que había sido arrestado junto a su padre en una suburbio de Minneapolis y posteriormente trasladado a un centro de detención en Texas.
Medios confiables y verificados aclararon que el niño que aparece recibiendo el Grammy no es Liam Conejo Ramos. Lo que se vio en la pantalla fue la actuación de Lincoln Fox, un actor infantil de cinco años de edad, quien interpretó un papel dentro de la puesta en escena del medio tiempo de Bad Bunny.
Tras el espectáculo, el propio Lincoln compartió fotos y videos en su cuenta de Instagram, agradeciendo la oportunidad y describiendo la experiencia como un honor que recordará "para siempre".
"¡Recordaré este día para siempre! @badbunnypr - fue mi mayor honor", mencionó el pequeño.
Contrario a la narrativa que circuló en redes, Lincoln Fox no fue detenido ni estuvo involucrado en ningún proceso con ICE; su participación en el show fue como parte de la producción artística del espectáculo, en el que el momento de entregarle el premio buscaba simbolizar el mensaje de que los sueños pueden hacerse realidad, especialmente para los niños latinos, y representar a Bad Bunny en su niñez.


