09/02/2026 18:17 / Uniradio Informa Sonora / Columnas / Actualizado al 09/02/2026
Por @chefjuanangel
-¡Shhh... cállate, Chalino, nos van a escuchar!
Miaaauuuuu, Miauuuuu.
-¡Ya, Chalino, deja de hacer ruidos!
Con un maullido estremecedor y la mirada a punto del llanto, Chalino merodeaba arrastrando la cola sobre la mesa.
Eran las 3:45 de la mañana. Remedios buscaba a tientas la cajita de cerillos para encender la lámpara de petróleo que estaba junto a la azucarera en el trastero de la cocina.
-A ver, Chalino, te voy a dar un pedazo de tortilla pero déjame escribir en paz.
Remedios acarició al gato y le aventó un pedazo de tortilla dura por la ventana; luego regresó al trastero, buscó un pedazo de papel y sujetando un lápiz con su mano temblorosa escribió:
"Amá, te pido que me perdones por no avisarte, pero he decidido irme por el bien de la familia. Dile a mis hermanitos que todo va a estar bien, pronto tendrás noticias mías. Tu hija que te ama, Remedios".
La joven de 17 años dobló el cartón y lo metió debajo de la azucarera, tomó una petaquilla que le había prestado su mejor amiga Esther y salió llorando de su casa en Mátape, Sonora. Recién iniciaba el verano de 1959.
-¡Madrugaste, Remedios!
-¿A dónde tan temprano, Reme?
Los vaqueros que pasaban junto a las veredas paralelas a la carretera, la saludaban un poco intrigados. Eran las 4:30 de la mañana, ella estaba parada en la orilla de la carretera esperando el milagro: un carro que le diera raite a la capital.
-Súbete, muchacha, cuidado con las vacas.
A las 5:40 de la mañana, cuando el cielo ya estaba aclarando, pasó un pick up con racas de madera repleto de vacas. Remedios brincó con su petaca y se acomodó en la esquina donde había menos boñiga.
-Aquí es, mi'ja, mucha suerte- el chofer se detuvo junto al Mercado Municipal de Hermosillo, Remedios sacó un amarradijo que traía debajo de las faldillas y compró un café que le supo a gloria.
-Ahora sí, Diosito, que sea tu voluntad- sin conocer a nadie en la capital, caminó por el mercado cargando su petaquilla amarrada con ixtle observando y escuchando lo que sucedía entre carnes y verduras.
-¡Otra vez no vino el huevón de Feliciano!- gritaron a lo lejos.
Remedios se acercó y dijo con seguridad:
-Yo puedo hacer mejor lo que hace el huevón de Feliciano.
El encargado del puesto la observó de pies a cabeza y, de forma burlesca, respondió:
-¡A ver si es cierto que puedes con esas naguas tan largas!
Rápidamente, guardó su petaquilla detrás de las cajas de tomates y siguió las instrucciones.
Comenzó su vida en la capital cargando cajas de verduras en el carro de su jefe para llevarlas a vender al mercado.
Después, encontró un espacio para independizarse y continuó acarreando vegetales en raite desde la central de abastos. De esa manera, sacó de la pobreza a su madre viuda y 6 hermanos que vivían en Mátape.
Remedios Velásquez Dojaque, a sus 82 años, continúa vendiendo verduras en el Mercado Municipal de Hermosillo, uno de sus trabajadores le da raite todas las mañanas a la Central de Abastos para surtirse de mercancía. Actualmente, es la locataria más longeva del Mercado Municipal de esta capital.
Es el retrato vivo de muchas mujeres que han sacado adelante a familias completas. La mayoría no han recibido un reconocimiento acorde a los sacrificios que han enfrentado. Mujeres que, además de criar hijos, cocinar y mantener un hogar, siempre encuentran el remedio para todo mal.
Chef Juan Ángel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.