12/10/2026 16:34 / Uniradio Informa Sonora / Columnas / Actualizado al 12/10/2026
Por @chefjuanangel
-¡Miraaa, Martina!
-¿Qué pasó, comadre?
-¡"Ay" va la Licha, caminando con el bulto!
En la cima de una loma, estaban Aurelia y Martina debajo de un arbolón, echándose aire con un trozo de cartón y espantándose las moscas que abundaban en verano.
Eran las 12 de mediodía, el sol estaba en su pleno esplendor y las dos ingratas no suspendían el mitote aun con los 43 grados que marcaba el termómetro.
-Oiga, comadre Martina, ¿a dónde llevará el bulto la Licha?- dijo Aurelia muy intrigada.
-¡Mira, mira!, parece que se va a meter en que la Petrita- agregó emocionada.
En la parte baja de la loma se encontraba la calle principal de la Capital del Mundo y por ahí caminaba la Licha de Güicho cubierta con una toalla azul parar evitar la resolana y proteger el bulto que cargaba en sus manos.
-Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor...- a paso lento, la Licha rezaba entre dientes; en sus manos cargaba un pequeño nicho de madera color café oscuro, cubierto de cristal y con una cruz en la parte superior.
"Toc toc"
-¡Buena tarde, Petrita!
-¡Pasa Licha, ya estoy terminando de arreglar el rinconcito!
La Petrita corría de un lado a otro acomodando flores y jarrones en una esquina junto al comedor, ahí tenía su máquina de coser, misma que había dispuesto con un mantel, bastantes flores y dos cirios color azul pastel que había comprado meses atrás en Hermosillo.
-Ay, qué hermosa- exclamó Petrita mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
-Aquí la voy a poner- y acomodó el nicho sobre la máquina Singer.
-Muchas gracias, Licha, por traerme a la virgencita.
Aquel nicho contenía en su interior un bulto de la Virgen María, y desde varias décadas atrás, se paseaba por todos los hogares católicos donde hubiera familias de bien: casados, bautizados y con todos los "guégueres" necesarios para hacerse merecedores de tener a la virgen durante una semana.
Durante esos días, la anfitriona debía organizar un rezo diario a las 5 de la tarde, al cual solamente eran convocadas las personas más allegadas.
"Toc toc"
-Petrita, buena tarde.
-Ay, comadre Martina, ¿usted cree que nos deje entrar?
-Pues vamos a hacerle la lucha- contestó Aurelia.
A las 5 de la tarde en punto, las dos comadres llegaron a la casa de Petrita, y aunque no habían sido convocadas al primer rezo de la semana, estaban muy preparadas con rosario en mano.
-Buena tarde, Petrita, ¿cómo estás?- dijo Martina mientras se asomaba al interior de la casa.
-Pues, fíjate que vimos a la Licha que te trajo la virgen y quisimos venir a rezar contigo- agregó Aurelia.
Al interior de la casa había al menos 6 mujeres sentadas en el comedor, con la vista puesta hacía el nicho.
-Pues pasen, aunque ya no tengo dónde sentarlas- dijo Petrita; las dos comadres entraron rápidamente y se acomodaron estratégicamente junto a la puerta de la cocina -Aquí nos vamos a quedar paraditas- dijeron al unísono.
"Arca de la Alianza, ruega por nosotros"
"Estrella de la Mañana, ruega por nosotros"
Una vez que terminaron el rezo, Petrita se metió a la cocina y luego salió con una charola llena de vasitos.
-Ay, Petrita, voy a tomar dos- dijo Aurelia; mientras que Martina hizo lo mismo y además, arrebató un puñado de galletas.
Era bien sabido que en los rezos de la virgen daban Vita de fresa, un refresco que no todos podían comprar, y la única manera de beberlo gratis (acompañado de galletas caseras), era al finalizar un rezo junto al famoso nicho.
Chef Juan Angel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.
