La creación del séptimo día
Por @chefjuanangel
-¡A ver, muchachos, vayan a vigilar a Eva, anda de intrigosa con Adán!
-¡Sí, señor!
-¡Miguel, Rafael, vengan rapidito, revisen el oleaje de las costas de occidente!
-¡Sí, señor!
-¡Gabrielito, revisa las plantas que pusimos en oriente, parece que se están secando!
-¡Sí, señor!
El séptimo día, una vez que Dios vio toda la creación terminada, comenzó a realizar ajustes y revisiones a los imprevistos que iban surgiendo en la gran creación.
-¡Urielito! ¿Andas desocupado mi'jito?- preguntó Dios a uno de sus arcángeles.
-Diga Señor, ¿en qué le puedo servir?- respondió nervioso el espíritu alado.
Después de 6 días de trabajo intenso, en el que anduvieron moviendo aguas, colgando estrellas y atizándole al sol, el cuerpo diplomático celestial se encontraba cansado y nervioso ante las solicitudes que Dios podría hacer.
-Imagínate, Miguel, ya nos puso a dividir el agua de la tierra, ¿qué más se puede esperar?- entre ellos, los arcángeles platicaban de lo mucho que habían trabajado para llevar a buen fin las grandes exigencias de Dios.
-¡Uy, sí, ustedes se quejan por separar agua de tierra, pero a mí me tocó darle forma a dos figuras humanas!- replicó Gabriel mientras cepillaba sus plumas llenas de lodo seco.
-¿Están cansados, hijos míos?- mientras los siete arcángeles estaban reunidos dando sus impresiones sobre la creación recién terminada, apareció Dios en medio de ellos.
-¡Muchas gracias por ayudarme en este gran proyecto!- dijo emocionado.
-Sé que muchos no han dormido y menos han ingerido alimento, así que los voy a invitar a desayunar.
Los arcángeles se miraron entre sí, era la primera vez que iban a desayunar con Dios.
-Muchas gracias, Señor- dijo Gabriel.
-Pero aún es muy temprano- refunfuñó Jofiel; eran las 4:35 am del séptimo día, apenas unas horas atrás habían terminado de crear los animales y al mismísimo ser humano, después se pusieron a recoger las herramientas y poner en orden el laboratorio celestial.
-Y a esta hora, ¿dónde vamos a desayunar, Señor?- dijo Miguel desilusionado y con el estómago rugiendo de hambre.
-Para el Señor no hay imposibles- dijo Dios mientras señalaba la mesa que tenían frente a ellos.
De repente, comenzaron a aparecer platos y sobre ellos tortillas, carne, repollo, limones y salsa.
-¡Siempre hay un taco para cada hora!- dijo Dios, mientras saboreaba un taco de barbacoa.
De esta forma, el séptimo día, mientras descansaba, Dios creó un taco para cada hora del día, siempre disponible y adecuado en textura y sabor para cada momento.
En México tenemos un taco diferente para cada hora del día, y cuando digo un taco, me refiero al taco de cada punto geográfico de este país, porque cada región ha diseñado uno en específico para disfrutarlo según sus usos y costumbres.
Quizá para nosotros los mexicanos parezca algo normal o cotidiano, pero el hecho de tener un taco para cada hora del día, que además tiene diferentes recetas e interpretaciones, no puede ser más que una creación divina.
Chef Juan Ángel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.