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La maleta hedionda

Si hay algo que nos da identidad y nos hace sentir cerca de los seres que amamos, es la comida. Lee la colaboración del Chef Juan Ángel

Maleta
Maleta pixabay

por Juan Ángel Vásquez

15/09/2026 12:18 / Uniradio Informa Sonora / Columnas / Actualizado al 15/09/2026

@chefjuanangel

-¿Mijita, estás segura de lo que vas a hacer?-

-Claro que sí manina, lo amo con todo mi corazón- 

-Nooo Cecilia, me refiero a este maletón "gediondo"-

-No pasa nada, manina-

-¿Y si te detienen por traficante y no llegas a la boda?

-Ni que fueran drogas, manina- 

-Pero esa maleta apesta mucho, mijita- 

Doña Meche estaba muy preocupada por aquella ocurrencia de Cecilia, quien iba a "cruzar el charco" para contraer nupcias con un galán de cabellos rubios y ojos de telenovela -Eso sí, mijita, la peste "ingre", y el güerito ese va a terminar más enamorado-

Quiquiriquiiiiii

Eran las 4 de la mañana en punto, y mientras Cecilia subía la cuesta arrastrando dos maletas gigantes, los gallos caminaban detrás de ella para despedirla, puesto que aquel viaje ya no tenía regreso -Echa pa'cá las maletas- ordenó Federico, un vecino que la iba a llevar desde Moctezuma a la capital para que tomara un autobús y después un avión que la llevaría con su nueva familia.

-Señorita, creo que su maleta trae algo en descomposición-

-No oiga, nada de eso, si está muy fresco y recién cortado-

La encargada de la aerolínea miraba a Cecilia con ojos de desprecio -Deberíamos revisar el equipaje, capaz y lleva un animal muerto- dijo entre dientes a su compañero; pero al final de cuentas, la maleta entró y voló 10 horas.

"¡Atención, pasajeros! Hemos llegado al aeropuerto internacional de Roma - Fumicino".

En cuanto Cecilia escuchó la indicación, se levantó y corrió detrás de la gente, su mayor temor era que aquella maleta hedionda no llegara a su destino -Bendito Dios, aquí está- su equipaje fue de los primeros en salir, cuando lo levantó para acercarlo hacia ella salió un aroma que alertó a los perros custodiados por la guardia italiana; pero al parecer, sus ladridos no eran señal de algún delito, así que la novia salió sin contratiempos a encontrarse con el novio que la esperaba con ansias.

-¿Aceptas a Cecilia como tu esposa y prometes amarla y respetarla en lo próspero y en lo adverso...?-

-Sí, acepto-

Aquella había sido una ceremonia de ensueño en una pequeña villa italiana, las pocas amigas sonorenses que acompañaban a la novia estaban maravilladas por aquellos paisajes, pero más se sorprendieron cuando llegaron a la fiesta -¡Qué es estoooo!- gritó la dama de honor cuando vio la decoración de las mesas -Y nadie le creyó a Cecilia cuando dijo que decoraría su boda italiana con ajo de Moctezuma, Sonora- agregó sorprendida...

A mediados del siglo pasado, don Baldomero Robles era de los agricultores más reconocidos de Moctezuma, el ajo que cosechaba tenía tanta calidad que se lo compraban todo en Estados Unidos. "El Rey del ajo", como era conocido en la sierra, sacó adelante a toda su familia con la siembra de esta verdura. Y aunque la vida no le permitió estar presente en la boda de su hija Cecilia, ella lo llevó en su maleta en forma de muchas cabezas de ajo que decoraron las mesas italianas para que desde el cielo, don Baldomero se sintiera físicamente presente en la celebración.

Si hay algo que nos da identidad y nos hace sentir cerca de los seres que amamos, es la comida. Los ingredientes que usaron nuestros antepasados nos conectan con nuestras raíces y nos dan sentido de pertenencia como ninguna otra cosa.

 Chef Juan Angel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.

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