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Las rodillas de Roselia

Es tiempo de disfrutar la nueva columna de Chef Juan Ángel.
Buñuelos Archivo

Por @chefjuanangel

-¡Roselia! ¡Ay, muchacha, te vas a "despostillar" una rodilla! ¡Cristo Redentor!

Roselia resbaló bajando del cerro y salió rodando entre los gritos de su madre. 

-A ver, ¿qué te hiciste?- preguntó Aurora, su mamá. 

Roselia deslizó la falda. Cuando sus rodillas se descubrieron vino la sorpresa. 

-Ay, mi'jita, ¡bendita la Virgen de Guadalupe! 

Aunque tenía la frente raspada, un par de moretones en los brazos y un huarache roto, sus rodillas estaban intactas. 

-¡Levántate, muchacha, y camina con cuidado, mañana es la elección de rodillas!- ordenó su madre dándole un coscorrón en cuanto se puso de pie.

 

Quiquiriquiiiiii.

Quiquiriquii.

A las 6:00 de la mañana en punto, comenzaban a llegar jovencitas a la casa de Aurora. Hacían fila y caminaban hacia un banquito donde se paraban. 

-¡Sube tu falda!- ordenó Aurora, las señoritas subían las enaguas para descubrir sus rodillas. 

Ella tomaba una lupa y las examinaba a detalle. Posteriormente, pasaba un pañuelo blanco para detectar cualquier cantidad mínima de mugre, por último, deslizaba las yemas de sus suaves dedos para revisar su suavidad y curvatura. 

Debía elegir las mejores seis rodillas antes de las 7 de la mañana; es decir, tres chicas. 

Todas las participantes debían estar emparentadas con Aurora para poder ser sujetas a revisión. Diez minutos antes de las 7 de la mañana, salió a la sala. 

-Mi'jitas, muchas gracias por venir. 

Todas estaban muy nerviosas, todas ansiaban ser elegidas. 

-Las seleccionadas para esta Navidad son: Roselia, Maribel y Rosa.

Las tres jóvenes corrieron a lavar sus rodillas con jabón neutro, luego pasaron un estropajo suavemente, enguantaron, secaron con una toalla y esperaron a que desapareciera cualquier humedad, tomaron manteca vegetal y la esparcieron sobre las rodillas hasta absorberse. Luego, tomaron asiento y remangaron sus blusas.

Aurora les pasó unas charolas llenas de bolitas de masa, las jovencitas las aplanaron con un trozo de palo de escoba usada. 

(Así dictaban las reglas: "Primero aplastarás las bolas con un trozo de madera de una escoba con más de 1 año de trabajo"). Una vez que le daban forma de tortillas, las pasaban a sus rodillas y comenzaban a girarlas con pequeños jaloncitos para extenderlas lo más delgadas posible, las pasaban a una mesa, luego Aurora las sumergía en una cazuela con bastante aceite para freírlas. 

Los buñuelos de Aurora eran los más codiciados en Navidad, preparaban cientos para regalar a familias cercanas y consanguíneas de las cuales salían las chicas que les daban forma perfecta, decían que solo las chicas más bendecidas podían estirarlos de tal forma que se formaran burbujas doradas perfectas en ambos lados del delgado buñuelo.

 

En muchas culturas, la preparación de los alimentos está exclusivamente asignada a personas con ciertas características, lo cual les otorga valor sentimental y en muchos casos, mejor sabor.

 

 

Chef Juan Ángel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.

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