Columnas

Polos del Bienestar, alimentos y energía

El campo habrá de ser uno de los sectores con mayor crecimiento en cuanto al consumo de electricidad.
CFE trabaja en la ampliación de la red de transmisión en el noroeste del país. CFE

Por Germán Lohr Granich

Hay sin duda una gran correlación positiva, dirán los economistas, entre la producción de alimentos, el buen uso de la energía y los polos del bienestar, a un año de su puesta en escena.

En efecto, hablar de mayor producción de alimentos o productividad del campo implica buenas semillas, fertilizantes, maquinaria, crédito y obviamente, el buen uso de la energía para riego en los cultivos.

En la actualidad el campo mexicano con los escasos, si los hay, apoyos gubernamentales para medianos productores, es el sector económico con menor consumo de electricidad en el país al representar alrededor del 5.5% del total del consumo nacional.

Sin embargo, según el Prodesen, que es el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional, para el 2038 el campo habrá de ser uno de los sectores con mayor crecimiento en cuanto al consumo de electricidad, ya que habrá de triplicarse su consumo.

Hoy en día, el 93% el de los sistemas de riego utilizan electricidad y según la FAO su uso incrementa por lo menos 4 veces la producción agrícola de muchos cultivos.

Por lo tanto, la tecnificación del riego y el buen uso del agua no solo es un tema hídrico sino energético y tecnológico, ya que más del 40% de la producción se genera en 10.2 millones de hectáreas con infraestructura de riego.

El reto, sin embargo, está en que un 60% de estas hectáreas sigue padeciendo bajos niveles de tecnificación, lo que no solo limita la nueva frontera agrícola sino el potencial productivo de la tierra.

En la misma sintonía se puede argumentar están los polos del bienestar de la 4T, donde uno de los criterios básicos de su apertura y futuro potencial está en contar con infraestructura suficiente y competitiva en materia eléctrica.

Por eso se habla de que hay de polos a polos, es decir, los que de entrada cuentan con suficiente energía en gas natural y los que no cuentan con infraestructura suficiente y competitiva.

Lo anterior es una garantía para la instalación de parques industriales cuya cantidad en México ya supera los 477, los cuales demandan 13200 mega watts que equivalen al consumo eléctrico de entre 10 y 13 millones de hogares.

Según la AMPIP, que es la Asociación Mexicana de Parques Privados, hay una cartera de parques por construir en 17 entidades de la república, que requerirán energía adicional por 2434 mega watts en los próximos años.

Por todo ello en ocasiones anteriores hemos comentado acerca del gas natural americano de Texas y California, del que dependemos al menos en un 75% al ser menos contaminante y más competitivo que diésel, combustóleo o carbón.

De allí la importancia de llevar a cabo el plan de inversión en infraestructura para el desarrollo con bienestar 2026-2030, que pretende invertir casi 6 billones de pesos en lo que resta del sexenio.

Ya veremos si el gobierno federal se pone guapo, como vulgarmente se dice y no reprueba el financiamiento mixto o le pone trabas a proyectos sobre todo energéticos, carreteras y puertos en ese orden ya que los trenes prioritarios para la 4T no son del todo viables.

Pero bueno, no olvidemos que seguimos en caída libre en materia de inversión tanto pública como privada, pues según INEGI el año pasado la formación bruta de capital fijo acumulada cayó 6.7% en términos reales.

La pública sobre todo bajo a 18.9% y la privada se contrajo 4.4%, estos no son otros datos, son los oficiales que no salen ni por asomo en las mañaneras.

Nos urge poner orden y generar la confianza suficiente para salir de la mediocridad económica en la que estamos.

HE DIXI.

 

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