Estímulo, subsidio, gasolinazo sin más
Por Germán Lohr Granich
Sirva para arrancar el presente artículo, parafrasear al escritor Oscar Wilde el del retrato de Dorian Gray. Cuando señala" Hoy en día la gente sabe el valor de todo, pero el precio de nada".
Es decir, en el tema de las alzas a los combustibles el gobierno federal a veces le llama estímulo fiscal, otras veces subsidio y nosotros el consumidor final, gasolinazo disfrazado.
Mas aun cuando recordamos promesas de campaña a 10 pesos litro luego durante la pandemia nos ajustaron a 17 y hoy entre 24 y 30 pesos más lo que se acumule.
Tuve que recurrir al chat GPT para enriquecer en la medida de lo posible mis dudas dado lo ambiguo del tema y me contesto que, si hay un subsidio real, pero con las reservas del caso muy a pesar que Hacienda lo llama estímulo fiscal al IEPS.
Pero bueno lo que sí sabemos es que el gobierno sigue cobrando menos impuestos por litro cuando suben los precios internacionales del petróleo a fin de reducir el precio final que paga el consumidor.
Dichos estímulos según el SAT están vigentes en mayo para gasolina magna, premium y Diesel en rangos que van del 40 al 60%, por cierto, acabo de cargar roja en 30 pesos un diferencial de 5 pesos contra la verde que se ha venido distanciando desde la pandemia.
Con estos estímulos la 4T se cuelga sus medallitas al dejar de recaudar varios pesos por litro con el argumento de evitar mayor inflación general que además continua imparable sobre todo en alimentos y verduras.
Ahora bien, que el gobierno ofrezca un estímulo fiscal no quiere decir que este nos pague nuestro consumo de combustibles en un mercado nacional que depende por lo menos de un 75% de Texas dada nuestra escasa, deficiente y cara producción interna.
Aun así, hay gente que defiende a capa y espada el argumento de Hacienda ya que de no ser así sostienen los gobiernicolas los precios rondarían los 35 pesos o mas y eso si sería terrible para tirios y troyanos.
De los males el menor reza el refrán pues ya sabemos que producir un litro de gasolina en México resulta más caro que importarlo más ahora con los problemas en medio oriente o el huachicol que tiene las finanzas públicas y de PEMEX contra la pared.
Lo cierto es que nos ha salvado por ahora el tipo de cambio no así la larga cadena de suministro que abarca desde la compra, almacenamiento, distribución y venta final donde nos quedan a deber dado lo caro que resulta.
Con un dólar a 17.50 pesos y un costo base supongamos de 11 pesos en Texas negociado por grandes volúmenes hay que agregarle transportación, almacenamiento, IVA, IEPS, margen de las estaciones.
A todas luces es un negocio muy redituable para el gobierno sobre todo al ser más fiscal que otra cosa y el gran Ganon no es el consumidor final
En pocas palabras es notorio que no somos Venezuela ni los Emiratos Árabes que han vendido combustibles baratos gracias a su renta petrolera a diferencia nuestra.
Por el contrario, aquí seguimos con el mismo esquema fiscal recaudatorio sin tampoco dar cuenta del uso e impacto de estos recursos en el gasto público como apoyo a la infraestructura de calles y avenidas o tan siquiera del medio ambiente.
Si allende la frontera con broncas de precios al alza en petrolíferos andan caros acá andamos al doble y si eso es estímulo fiscal o política antiinflacionaria pues que nos agarren confesados.
Lo que si vemos es el actuar de la PROFECO que no se fija en que no necesariamente son los márgenes de maniobra de los gasolineros los que afectan el precio final cuando los márgenes de estos dependen de variables que tienen que ver con ubicación, volumen de ventas, competencia, salarios y un largo etcétera.
Conviene pues revisar toda la cadena de suministro tan cara e ineficiente a fin de mejorarla y lograr mejores precios y estímulo para invertir.
HE DIXI.