20/04/2026 17:53 / Uniradio Informa Sonora / Columnas / Actualizado al 20/04/2026
Por @chefjuanangel
-¡Chemalía, mi'jito, agarra bien la caja!
-¡Es que está bien pesada, amá!
Por las banquetas del centro de la capital, el pequeño Chemalía cargaba una caja de cartón casi de su tamaño, y aunque a los costados se podía leer "El Huevo de Oro", en su interior no había un solo blanquillo.
-¡Agárrala de abajo, se va a desfondar!
El pequeño apenas alcanzaba a asomar la mirada por encima de la caja y así, tambaleándose, llegaron a su destino.
"Ding dong, ding dong"
-¡Qué suave esto, amá, ¿cómo le hacen para que suene adentro cuando aplasto el botón?
"Ding dong"
-¡Ya deja de aplastarlo, se llama timbre!
-¡Bienvenidos, pasen, deja te ayudo con las maletas, mujer!- Amanda, la dueña de la casa, abrió la puerta y los recibió amablemente.
-¡Aquel va a ser su cuarto!- les indicó.
Chemalía y Carmela, su mamá, habían llegado a la capital desde la sierra alta; su tesoro más preciado no venía en las maletas, estaba dentro de aquella pesada caja huevera de cartón.
-¡Tráete la caja a la cocina!- ordenó Carmela a su hijo.
El pequeño corrió emocionado y la cargó; sabía que venía la mejor parte.
-¡Listo, mamá! ¿Ya las vas a preparar?- dijo emocionado mientras la subía a una silla.
Carmela desamarró la caja, la abrió y sacó de ella dos sartas de chile colorado, 4 kilos de panocha, una bolsa mediana con orégano, 4 paquetes de tortillas de harina y una maceta con una planta a medio morir.
-¡Ay, la yerbabuena, vamos a echarle agua!
Ese día, el primero de muchos en la capital, Carmela preparó uno de sus platos favoritos, una de las recetas más desconocidas de la cocina sonorense.
-¡Mira, Chemalía, así le vas a quitar las semillas a los chiles!
La mujer comenzó cociendo los chiles, arrancó unas hojas de la hierbabuena recién resucitada, las picó finamente y mezcló con carne molida. Luego, hizo una salsa roja caldosa, le aventó decenas de pequeñas bolitas de carne, hirvió por unos minutos...
-Pásale, Enrique, verás qué sabrosas albóndigas está haciendo Carmela, acaban de llegar.
Ese día Enrique, un amigo de la familia, se quedó a comer, probó aquellas albóndigas aromatizadas con hierbabuena y sumergidas en una salsa caldosa de chile colorado con bastante ajo.
-Doña Carmela, páseme la receta por favor.
Ni tarda, ni perezosa, Carmela le escribió la receta con su puño y letra.
Años más tarde, Enrique compartió aquella receta con Elsa, autora de un libro donde quedaron inmortalizadas las albóndigas con chile originarias de la "Capital del Mundo".
Cuando las personas migran, llevan consigo recetas que las hacen sentir más cerca de su tierra, recetas que se identifican con su origen, pero lo más importante, es que conquistan nuevos paladares, al mostrarlas y compartirlas con nuevas personas.
Chef Juan Ángel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.
