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La salvación de Aurelia

Saborea la nueva columna de Chef Juan Ángel.
Tortillas de maíz Archivo

Por @chefjuanangel

-Oye, Beatriz, ¿tú crees que vaya a llegar la tal Aurelia?

-¡Tú confía, Chalito, te la recomendó muy bien mi comadre!

La pareja de esposos miraba al horizonte con la esperanza de que apareciera la mujer que iba a salvar el negocio de sus vidas. 

Frente a ellos tenían cacerolas colmadas de suadero asado, carne adobada y al pastor, chicharrón en salsa verde y otras delicias que debían empezar a servir en breves minutos.

Meses atrás, Beatriz y Chalito habían sido contratados para servir una gran taquiza que les daría lo necesario para comprar una nueva y más grande carreta taquera. Además, les permitiría seguir cumpliendo su sueño americano en los Estados Unidos.

-Pero miren, Beatriz y Chalito, ¡quiero tacos con tortillas de maíz hechas a mano y de las delgaditas!-  dijo el exigente cliente cuando dio el anticipo. 

Dos días antes de servir los tacos, una comadre les recomendó a Aurelia. 

-Sí, compadritos, dice mi viejo que hace rebuenas tortillas para el lonche y les comparte en la construcción. 

Ante la desesperación y el poco tiempo, hablaron con Aurelia y pactaron que les ayudaría el sábado a las 5 de la tarde.

Era una mujer de 24 años, originaria de Oaxaca. Trabajaba en la construcción de casas. Semanas atrás, había llegado a California como refugiada debido a que vivía en pobreza extrema ligada a una peligrosa situación de abusos, entre ellos sexuales.

 

-Mira, Chalito, ella debe ser Aurelia, se parece a la mujer que describió mi comadre.

Por el costado de una fila de árboles que rodeaba el patio de la gran taquiza, apareció una mujer de baja estatura, sumamente delgada, con su larga cabellera relamida y atada en forma de trenza. Portaba un mandil de tela rosa repleta de flores bordadas a mano.

En sus manos llevaba unas tijeras de filo pronunciado y un trozo de plástico. 

A paso firme y veloz llegó hasta donde estaba la pareja de taqueros. 

-Buenas tardes tengan ustedes- dijo en voz quedita.

Inmediatamente, cogió el plástico y recortó un par de círculos. Tomó una porción de masa de maíz y la comenzó a extender magistralmente sobre los plásticos con un costado de la mano, dando lugar a poco más de 3 000 delgadas e infladitas tortillas preparadas durante casi 50 horas de trabajo, poco menos que ininterrumpido.

 

Saber preparar tortillas fue "el truco" que cambió la vida de Aurelia. Ahora es chef en el restaurante de Chalito, donde también prepara tortillas de maíz para compartir con su equipo de cocina.

No sería mala idea que nos enseñaran, en la escuela primaria, a preparar tortillas de maíz desde el proceso de nixtamalización. Sería una magnífica manera de valorar el gran trabajo que hay detrás de una tortilla y conocer el alimento que nos da identidad a los mexicanos.

Además de ser, sin duda, un agente de cambio.

 

 

Chef Juan Ángel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.

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