Los Precriterios de Hacienda 2027
Por Germán Lohr Granich
Hace poco la Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregó los Precriterios Generales de Política Económica para 2027, documento que entre otras cuestiones nos presenta el panorama internacional, nacional y varios indicadores económicos claves para nuestros bolsillos.
Para el presente año, al igual que para 2027, se ratifican los principales criterios en cuanto a las variables macroeconómicas cuyas variaciones no son tantas, es decir, se mantienen, cosa que no coincide con los mercados como veremos a continuación.
Para este año se pronostica un PIB entre 1.8 y 2.8%, una inflación al cierre del 3.7%, una deuda pública del 54.7% del PIB y requerimientos financieros del sector público del 4.1% cuestión que no se ve nada fácil dada la volatilidad e incertidumbre comercial y geopolítica reconocida por propios y extraños.
Como citamos líneas arriba, el optimismo hacendario para 2027 se sigue conservando con ligeras variaciones, esto es rangos del PIB entre 1.9 y 2.9%, porcentajes de deuda respecto al PIB del 55% y eso sí, menores requerimientos financieros del orden del 3.5%, lo cual se traduce en menor gasto público, o léase más austeridad republicana y franciscana.
Sin embargo, el implacable mercado Junto con el consenso de especialistas y organismos internacionales simplemente no concuerda con dichas proyecciones dada las presiones inflacionarias recientes y la incertidumbre comercial trumpista.
Se entiende pues que son precriterios que con seguridad habrán de ir ajustándose lamentablemente a la baja, en cuanto al crecimiento económico que acumulará más de 7 años de vacas flacas con la 4T.
El mismo Banco de México sostiene que la economía crecerá a lo mucho 1.1%, mayor al 0,8% del 2025 y lo mismo sostienen el Banco Mundial y los analistas privados que si bien nos va creceremos en promedio 1.3%.
Luego entonces el famoso segundo piso de la cuarta transformación, ahora modelo de desarrollo con bienestar, está haciendo agua al poner en entredicho sus tres pilares en los que descansa.
Es decir, seguir por decreto el aumento del salario mínimo, hacer crecer las transferencias y programas sociales, aumentar la inversión estratégica en el papel y de paso sostener la responsabilidad fiscal, así sube el cero y no toca.
Vaya que se requiere de nuevo un replanteamiento y una seria revisión al respecto, sobre todo ahora que el horno no esta para bollos ni la novia para tafetanes.
Partamos de la inversión publica que el año pasado cayó 19% y la privada en 4% para ir normando criterio, ya que se sigue achicando la capacidad productiva en el orden del 8.1%, cuestión que pegó y bastante en la generación de nuevos empleos y crecimiento en la informalidad y no es para menos.
Con todo esto presente debe reconocerse que hay poco margen de maniobra para cumplir con el crecimiento que Hacienda propone, pero no dispone.
Su narrativa sigue siendo muy pobre y con poca imaginación, luego entonces está puesta en entredicho junto con su retórica caduca y ajena a la realidad actual.
Ya veremos si seguimos nadando de muertito cuando se presenten los criterios en septiembre próximo y a ver cómo proponen sostener esos tres pilares de cristal entre los que descansan.
HE DIXI.