Columnas

Los retratos de Verónica

Disfruta de la nueva columna de Chef Juan Ángel.
cuadros freepik

@chefjuanangel

-¡A ver gallinitas!, ¿Cómo se portaron hoy?-

Clo clo clo clo

El gallinero entró en revolución, Verónica metió su cabeza por la pequeña puertezuela de madera forrada de alambre gallinero, al igual que el resto de la enorme jaula dispuesta al fondo del patio, debajo de un gran guayabo -Uno, dos, tres... diez huevos, ¡Muy bien, con esto saldrá un buen abono para don Lázaro!- dijo la mujer después de un largo suspiro. Muy temprano, Verónica llegaba al gallinero con la esperanza de obtener la mayor cantidad posible de huevos, ya que debía descontar 4 blanquillos que eran usados para el desayuno -Chamacos apúrense a desayunar, tengo que ir con don Lázaro- los dos pequeños tenían frente a ellos un plato repleto de huevos con chorizo, la especialidad de la casa, junto a bastantes frijoles guisados y un par de tortillas grandes de maíz.

Toc Toc

-Buena tarde don Lázaro, aquí le traigo su abono-

Verónica tocó el zaguán que daba a la carpintería del "Pito Mocho", así le decían desde pequeño puesto que había serruchado la flauta de madera de su hermano menor -Pásele doña Vero, ya terminé otro de sus encarguitos- dijo el carpintero cubierto de aserrín de pies a cabeza -Aquí le dejo otro abono- respondió Verónica mientras le entregaba una bolsita de papel estraza con 6 huevos recién sacados del gallinero -¡Qué bonito le quedó este marco!- comentó la mujer de 45 años -Se lo hice del tamaño y color que me pidió, y le agregué unas molduras para que luzcan más las fotografías- respondió emocionado el carpintero. 

Desde inicios de año, don Lázaro había empezado a fabricarle una serie de marcos de diferentes tamaños y colores -¿Qué retrato va a poner en este cuadro tan grande?- cuestionó el "Pito Mocho" con curiosidad e intriga -¿Acaso va a poner la foto de casados?- insistió don Lázaro -¡No, don Lázaro, en este cuadro pondré algo más especial!- Verónica tomó el cuadro y caminó de regreso a casa, lo dispuso sobre la mesa del comedor y fue directo al cuarto de los tiliches; al fondo, había una petaquilla de madera y lámina que tenía un grueso candado -¡Aquí estás, tú serás quien ocupará este marco tan hermoso!- dijo Verónica a un trozo de papel amarillento con letras cursivas; limpió el cristal, acomodó el papel encima, luego un trozo de cartón para sostenerlo contra el marco y martillando un clavo sobre la larga pared del corredor, dispuso el cuadro en la parte central, a los lados había decenas de marcos, algunos negros, otros cafés y la mayoría, blancos. -¡Quedaste perfecto!- dijo Verónica, lanzó un fuerte suspiro y se detuvo a leer en voz alta la receta ahí escrita mientras rodaban lágrimas por sus mejillas:

10 kilos de carne de cochi, 1 kilo de chile colorado, 1 puñito de cilantro bola...

Verónica se había propuesto enmarcar todas las recetas escritas a mano por su mamá (marcos negros), su tía favorita (marcos cafés), y los de su abuela Malila (marcos blancos). El último cuadro colocado en la pared contenía la receta de chorizo que le permitió ganarse algunos pesos durante su niñez, ya que su madre lo preparaba para que ella lo vendiera de casa en casa -¿Gusta un cuartito de chorizo de Tecoripa?- recitaba Verónica en cada puerta a sus 6 años...

Las recetas tienen un valor más grande que cualquier fotografía, diploma o reconocimiento, sobre todo, aquellas que mantienen viva la memoria de nuestros seres queridos. Hasta la fecha, Verónica conserva una pared con cuadros de recetas que admira diariamente como si se trataran de la fotografía de su abuela, tía o mamá...

Chef Juan Angel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos , gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.