Columnas

Refresquería La Gallina

Disfruta la nueva columna del chef Juan Ángel.
Raspado. Archivo

Por @chefjuanangel

Coooocorooocooo

Quiquiriquiiii

Coooocorooocococococoo

-¡Chefinaaaa, se te va la gallina!

-¡Ay, Blanquita, se brincó el cerco!

-Chefinaa ahí viene de vuelta, ¡apepénala!

Como cada martes, Blanquita y Josefina, alias Chefina, se metían al gallinero y emprendían una lucha contras las gallinas, entre picotazos, cuachas y plumas, las dos jovencitas de 14 años corrían de un extremo a otro para capturar a la gallina de mejor plumaje y peso -Blanquita, ¡ya la agarré!- gritó Chefina emocionada, inmediatamente le ataron un listón verde en la pata derecha.

-Mire, don Raulito, le entrego a Paulita, es una de nuestras mejores gallinas ponedoras-, dijo la muchacha mientras entregaba el ave en sus manos. 

-Paulita vale por uno de manzana, no se le olvide don Raulito-, agregó Chefina mientras se despedía de Paulita que caminaba de un lado a otro picoteando los asientos del pick up color amarillo, nuevecito de paquete; era junio de 1950. 

-Yo me encargo, Chefina, y no se preocupen, llegará sana y salva hasta Tucson-

Cada semana, don Raulito hacía un viaje a los Estados Unidos, llevaba mercancía para vender o intercambiar; en la cajuela de su pick up Chevrolet transportaba cajas con tortillas, carne seca, chiltepines, panocha y otros ingredientes que recogía en una ruta muy bien trazada a través de algunos pueblos de la sierra; pero el único producto que viajaba junto a él en primera fila, era cada una de las gallinas que Chefina y Blanquita mandaban para ser intercambiadas por el ingredientes que le había dado el éxito a su negocio.

A la semana siguiente, don Raulito pasaba de vuelta por el pueblo, ahora traía consigo el pago por la venta de la gallina -Chefina, aquí le traigo, es del bueno, de manzana como el que pidió- dijo el hombre de 60 años mientras entregaba una delicada botella de cristal con 750 ml de un líquido verde.

Cada vez que don Raulito llegaba a Tucson con las gallinas, se iba directo a una botica, el dueño le intercambiaba gallinas por una esencia de manzana que las hermanas Blanquita y Chefina usaban para los raspados de la que, seguramente, fue una de las primeras refresquerías del río Sonora, al norte de México, instalada en el municipio de Huépac.

 

 Chef Juan Ángel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.