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El burro de Morales

Te vas a entretener mucho leyendo la nueva columna del chef Juan Ángel.
Burro Archivo

Por @chefjuanangel

-¡Oiga, Morales!

-¿Qué pasó, muchacho?

-Es que dice mi amá que le aparte el burro pa'diciembre.

-¡Ay, mi'jito, dile a tu mamá que ya se lo ganaron! La semana pasada me lo apartó Teresita.

El burro de Morales era uno de los personajes cuadrúpedos más famosos de la Capital del Mundo. Se trataba de un animal sumamente dócil. Era tan manso que los niños le jalaban la cola y el burro sonreía como si le hiciesen cosquillas...

-¡Tinguiriringuiringui, tinguiriringuiringui!

Todas las mañanas, lo primero que hacía Morales al despertar era cantarle cariñitos al burro mientras llenaba de zacate y agua las dos tinas de aluminio colocadas al fondo del corral. 

-¿Quién es el burro más obediente de todo San Pedro?- le decía al oído y el burro emocionado giraba su cola que parecía hélice de helicóptero a punto de despegar. 

A las 5 de la mañana, Morales y el animal atravesaban el pueblo con rumbo a las praderas para cargarlo de leña y regresar cuanto antes para venderla. 

-¡Ahí viene el burro de Morales!

-¡Adiós, burrito!

-¡Morales, fíame un tercio de leña, mañana te lo pago!

Cuando el burro recorría las calles, generaba un alboroto que dejaba a su dueño en segundo plano. Todos querían acariciarlo, incluso había mujeres que le ofrecían alguna fruta o verdura, misma que devoraba en un santiamén para posteriormente hacer su característico giro de cola.

 

Toc toc

-¡Morales, buena tarde, soy Teresita, vengo por el burro!

-¡Pásale, Teresita, ya te lo estoy ensillando!

Teresita era la organizadora de las posadas y como tal, debía asegurarse de apartar con tiempo el burro. 

-A la nochecita se lo traigo de vuelta- dijo la mujer mientras salía por el zaguán caminando a un lado del animal. 

Del 16 al 24 de diciembre, ella juntaba a los niños y niñas del pueblo para recorrer las calles rezando un rosario y pidiendo posada con velas y cánticos.

El burro de Morales era el protagonista, encabezaba la procesión transportando a una niña vestida de la Virgen junto a un pequeño ataviado con túnica de San José.

-Entren santos peregrinos, peregrinos, reciban este rincón... 

Al final, cuando los peregrinos eran recibidos en una de las casas, el burro de Morales hacía girar su cola con gran emoción.

Pero no solo era protagonista en invierno. 

-¡Morales, ya vengo por el burro, tiene mucho trabajo en la cocina!

Así es, el burro también era cocinero, casi la mayor parte del verano la pasaba trabajando con Alejandrina.

-Ándale, burrito, nomás te voy a tapar los ojos...

Junto a su cocina, en un tejabán contiguo al patio, Alejandrina tenía una gran piedra circular, de aproximadamente 3 metros de diámetro, la cual hacía girar el burro impulsándola con un barrote atado a su silla de montar.

-¡Así, burrito, mueve la cola, mueve la cola!- mientras el burro molía maíz en la tahona mediante la fricción de la piedra con su base, giraba su cola como si se tratara de un propulsor a chorro, dicen que era el más rápido para hacer pinole, además de buen actor y encantador de mujeres.

 

El pinole era un alimento muy utilizado en los pueblos y rancherías sonorenses durante el verano, mezclado con agua es muy fresco e hidratante y puede ayudar a prevenir una deshidratación.

 

 

 Chef Juan Ángel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.

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