Los mecánicos de la Estéfana
@chefjuanangel
Clan clan clan clan
-¡Ay Jesucristooo, ya están dando la segunda!- gritó Estéfana mientras tallaba unas "faldías" en el lavadero.
La segunda campanada para el Rosario de las 6 era su alarma diaria: era hora de preparar todo para la llegada de los parroquianos.
Después de secar sus manos y quitarse el mandil de plástico que la protegía de una empapada, Estéfana corrió a la cocina. Retiró las ollas y calentadera de la hornilla, apagó el fuego, y limpió las cenizas. De lo más alto del trastero bajó una caja de cartón -Mamá, ¿qué estás haciendo?- dijo el pequeño Abraham -Vete para allá, son cosas de adultos- dijo Estefana mientras extendía sobre la mesa un mantel a cuadros rojiverdes -¡Ojalá que ahora sí vengan todos los hombres!- susurró la mujer de 45 años; enseguida tomó la talega, la llenó de café, la dispuso en la cafetera y llenó con agua caliente. Se sirvió una taza que bebió a sorbos desesperados mientras trenzaba su cabello y se ponía colorete en las mejillas para disimular las muchas docenas de ropa ajena que había lavado.
-¡Qué pasó Estéfana, buena tarde mujer, ya llegamos!- gritó Rafailón desde la banqueta -Pasen, pasen, qué bueno que llegaron, ya está todo listo- en fila india entraron Rafailón, Ángel, Min y Jesusón, tomaron asiento en las sillas de baqueta; Estéfana puso la caja de cartón al centro -Sírvanse con singular alegría- dijo la mujer y sacó del interior un recipiente de peltre y una botella de grueso cristal verde. Estefana se paró en la puerta de la cocina y comenzó a enumerar sobre papel las veces que llenaban el peltre con Bacanora -Se acabó la fiesta señores- dos horas después, a las 8 en punto de la noche, Estefana guardó de nuevo la botella y el recipiente dentro de la caja -Son 15 pesos por todo- Los hombres salieron abrazados y sonrientes, a diario, uno de ellos siempre terminaba tirado en la calle debajo de algún carro, por eso les decían, "los mecánicos de la Estefana".
Durante muchos años, el consumo de Bacanora fue un acto ilegal, durante ese tiempo, algunas cocinas de la Capital del Mundo se transformaban en cantinas por las tardes para vender con discreción un trago a parroquianos de confianza.
Chef Juan Angel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.