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Hablar sola

Buscar un lugar donde se pueda ser, sin pedir permiso. Lee la nueva columna de Primavera Fraijo.
Hablar sola Archivo
Primavera Fraijo 30-04-2026

De niña hablaba hasta por los codos y tenía una imaginación que no cabía en una habitación.

Tuve un amigo imaginario. Hasta ahí, todo normal. Lo peculiar es que me acompañó hasta una edad poco convencional. La psicóloga (sí, mamá me llevó a terapia desde muy pequeña. Visionaria ella) decía que era completamente natural. Que había demasiadas conversaciones ocurriendo dentro de mi cabeza y no todas encontraban salida con cualquier persona.

Curiosamente, eso no ha cambiado tanto.

Solo que hoy, en lugar de aquel amigo imaginario al que, por cierto, extraño más de lo que me gustaría admitir, platico mucho conmigo misma. Que, siendo honestos, es básicamente la misma dinámica, pero con menos magia y más riesgo de que alguien me descubra hablando sola.

Y sí, me pasa seguido. ¡Bastante vergonzoso!

Volviendo a esa niña rara, intensa y demasiado sensible... para su propio bien, encontré un refugio cálido en la lectura. Particularmente, en un libro: El bolso amarillo, de Lygia Bojunga Nunes.

Hablo muchísimo de él. Casi de forma obsesiva. Pero es que, aunque no fue el primer libro que leí, sí fue el que me cambió para siempre.

Fue el libro que hizo clic.

El que convirtió la lectura en algo más que una actividad escolar o un pasatiempo silencioso. La volvió hogar.

Quizá esta misma columna, de alguna forma extraña y circular, exista gracias a aquel pequeño tomo que cayó en mis manos cuando más lo necesitaba.

La protagonista es una niña de nueve años que, cansada de no poder expresarse libremente en un mundo adulto que no sabe escuchar, encuentra consuelo en un bolso amarillo.

Ahí guarda sus tres grandes secretos: sus ganas de ser niño, su deseo de convertirse en escritora y su inmensa necesidad de ser querida.

¡No tienen idea de cuánto conecté con ella!

Uno de los mayores aciertos de "El bolso amarillo" es la manera en que aborda temas enormes. La identidad, los roles impuestos, la necesidad de autonomía emocional, el anhelo feroz de ser uno mismo... todo desde una hermosa empatía.

La protagonista no intenta encajar ni convertirse en una versión más cómoda para los demás. Solo quiere ser fiel a sí misma, aunque eso implique sentirse sola a ratos.

¡Y vaya que entiendo eso! Lo entendí desde niña. Aquella pequeña Primavera que hablaba demasiado. La que inventaba amigos para acomodar el ruido de su cabeza. La que encontró en los libros un escondite, pero también una forma de existir.

Creo que leer no fue mi hobby favorito. Fue mi primera manera de sentirme menos sola, entre tanta gente diferente a mí.

 

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